¿Cómo debe ser mi logotipo? Esa es la eterna pregunta a la que se enfrentan empresas, organizaciones y profesionales a la hora de dar forma a su marca. Logotipo, isotipo, imagotipo, isologo… Palabras que para el profano suenan a álgebra, pero que simplemente representan distintas soluciones gráficas. Una imagen, unas siglas, la marca con dibujo, solo tipografía… en definitiva, un mar de posibilidades en el que es muy fácil perderse.

En cada proyecto, sea pequeño o grande, Surumbam pone toda su capacidad creativa con un solo objetivo: crear el mejor logotipo para cada proyecto.

En Surumbam analizamos con detalle la personalidad de cada cliente. Cómo es, de dónde viene, qué ofrece, qué quiere ser… toda información es poca con tal de definir un perfil comunicativamente eficaz. Y tras el análisis, llega el reto: traducir ese perfil en una unidad visual. Que guste, que se recuerde, que defina a la empresa, que genere engagement en el receptor, que ilusione. Ahí es poco.

El logotipo resultante debe ser sencillo y eficaz, representativo y evocador, reconocible y seductor. Y para que todas estas variables conjuguen entre sí, la simplicidad es esencial. Porque debe ser la síntesis de la personalidad de la empresa.

Esta complejidad es la que hace apasionante nuestro trabajo. Por eso nos encanta crear logotipos como el de la clínica de Mª del Mar Canet o el de la productora artística Manava. Productos que proyectan el amor por la profesión de quien la lleva a cabo.